VALORES

Los principios y valores, que guían nuestra actividad

El arte, como medio de expresión:

Los lenguajes artísticos nos posibilitan ofrecer otros modos de comunicación además del oral o el escrito.
Valores como la creatividad, el respeto, la constancia, la sensibilización, la paciencia, la organización, el aprendizaje en sí mismo por la experimentación… son intrínsecos a la práctica artística y, por lo tanto, a la experiencia de la creación.

Participación:

Participar significa ejercer nuestros derechos y obligaciones. Sentirnos parte de una comunidad, que nos considera y en la que podemos -y debemos- aportar, desde la individualidad a lo colectivo y desde lo colectivo a lo personal.
Apostamos por educar en una participación, en la que nos sintamos parte activa, para cambiar y mejorar las cosas -como proceso de empoderamiento, sensibilización y concienciación-, para darnos cuenta de la importancia de exponer ideas y opiniones propias, en pro de sembrar una conciencia democrática participativa y una buena convivencia.

Igualdad de género:

La perspectiva de género es un eje esencial en nuestra actividad, en una sociedad en la que la desigualdad entre mujeres y hombres es evidente y con brutales consecuencias para nosotras.
Tenemos en cuenta la perspectiva de género, en todas las fases de nuestros proyectos. Nuestro objetivo consiste en buscar estrategias para empoderar a las mujeres, darles el espacio que necesitan, reconocerlas a lo largo de la historia y darles visibilidad, mostrando sus trabajos, pensamientos, logros, premios, etc.

Inclusión:

En IKERTZE, apostamos por hacer equipo con personas con discapacidad. Fomentamos la inclusión real, como forma de co-working, para mostrar, de esta forma, cómo las capacidades se hacen visibles en el aprendizaje mutuo.

Nuestra metodología:

CUIDADOSA, RESPETUOSA, BASADA EN EL DIÁLOGO Y EN EL HACER…
Porque sabemos que el proceso de aprendizaje real se consigue cuando son las personas -y los equipos que ellas forman- quienes llegan a sus propias conclusiones.
Porque en el diálogo, en la escucha activa, en la argumentación, en la exposición de opiniones propias y/o reformuladas, se construye conocimiento.
Porque la práctica genera el hábito y es en este hacer donde surgen situaciones propias del día a día. Si aprendemos a solucionarlas (utilizando el diálogo indagativo, constructivo y ordenado) estaremos entrenando las habilidades necesarias, para una buena convivencia.